I

El Poder de Cristo no muere nunca. Una vez que ese Poder toma posesión de nosotros o nos toma bajo su protección, no nos abandona jamás. Cristo dijo: “Yo estaré siempre con vosotros, incluso hasta el fin del mundo.”

 

Cuando vine aquí, en mi última visita, en 1955, la gente me preguntaba: ¿Cuándo volverá Cristo?, y yo les contestaba: ¿Os ha abandonado Él alguna vez?, y les citaba las palabras: “Yo estaré siempre....” Si Él no nos ha abandonado, ¿cómo puede entonces presentarse el problema de cuándo ha de retornar? La razón por la cual preguntamos por estas cosas, es que no hemos profundizado suficientemente en el misterio del Cristo.

 

¿Quien era Cristo? El poder de Dios aparece de tiempo en tiempo, manifestándose en un polo humano, para guiar a la humanidad infantil en el Sendero de Regreso a Dios. La pregunta es: ¿Quién puede enseñarnos el Sendero de Regreso a Dios? Ningún hijo de hombre puede hacerlo; sólo Dios puede conducirnos a Dios o ponernos en contacto con Él. Él no tiene igual, no tiene hermano, ni padre ni madre; y ese Dios reside en todos los corazones.

 

¿Habéis considerado alguna vez, quién es que indica el Sendero de vuelta a Dios, refiriéndose a sí mismo con las siguientes palabras: “Yo y mi Padre somos Uno.” “Yo soy la Luz.” “Yo soy el sendero.” Todos los Maestros nos dicen que todos los Maestros encarnados son Hijos de la Luz. Todos ellos son Hijos de Dios, y cualquiera que les siga a Ellos, encuentra a Dios, porque Ellos le ponen en contacto con Dios. Los Maestros vienen de tiempo en tiempo y en todos los aspectos se presentan como hombres, en lo que se refiere a la parte exterior. Nacen de la misma manera y sus cuerpos están construídos de la misma forma. ¿Cuál es entonces la diferencia entre una personalidad de esa magnitud y el hombre común? Él es en su ser un co-trabajador del Plan Divino, porque Él puede ver que es el Padre que está operando a través de Él.

 

Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Quién decís vosotros que soy yo?” Y Simón Pedro respondió: “Tú eres el hijo del Dios Viviente.” Jesús replicó: “Ningún poder terreno te ha revelado eso, sino mi Padre que está en los cielos.” Luego un discípulo dijo: “¡Si nos mostrases al Padre nos sería suficiente!” ¿Qué respondió Jesús? Se mostró indignado y preguntó: “¿He estado tanto tiempo con vosotros y sin embargo nunca habéis visto que es el Padre el que opera en Mí?” y después dijo: “Quienquiera que me ha visto a mí, ha visto al Padre.” y luego: “Nadie llega al Padre si no es por Mí.”

 

Cristo es el Poder de Dios, llamado también Poder del Gurú, el cual apareció en el hijo del hombre conocido como Jesús. Durante un discurso que dió el mes pasado en el Templo de Unidad en Los Ángeles, expresé estos mismos pensamientos y, luego, solicité al Ministro que expusiera su opinión que quería escuchar... no porque Yo estuviera en duda, sino porque los hombres están evolucionando y despertando a la Verdad.

 

Contestó: “¿Quién es Jesucristo? Pues es el Hijo de Dios, que se ha manifestado en el hombre con el objeto de enseñarle la forma en que el Padre viviría si fuese hombre. Era Dios en el hombre.” Luego siguió explicando: “Jesús fue la encarnación transcendental de Dios.” Continuó: ¿Cuál es la diferencia entre Jesús y el Cristo? Jesús es el hombre nacido que manifestó con mayor perfección al Cristo en sí mismo, y Cristo es la Naturaleza Divina de este Dios-Hombre. De esta manera, el hombre espiritual existió mucho antes que su nacimiento humano.

 

¿Comprendéis? El Poder Crístico o Poder del Gurú es lo mismo, y se manifiesta a sí mismo en el polo humano, con el objeto de satisfacer las necesidades de sus criaturas; de aquellas que sienten hambre y sed de Él. Hay alimento para el hambriento y agua para el sediento. Demanda y abastecimiento es la ley de la naturaleza; donde hay fuego, el oxígeno viene en su ayuda. Cuando el hombre siente hambre de Dios en su corazón, Dios se manifiesta a Sí mismo en algún polo humano, para guiar a la humanidad infantil. “Ningún hombre conoce al Padre sino mediante el Hijo, y sólo aquel a quién el Hijo le revela a Él.”

 

Como os he dicho anteriormente, este Poder de Cristo ha existido desde el principio del mundo y, de tiempo en tiempo se ha manifestado a Sí mismo en el polo humano de los diferentes Maestros. Podemos constatar este hecho a través del estudio comparativo de las diferentes religiones. En ellas encontramos las mismas enseñanzas expresadas por los Maestros de todas las religiones, y las mismas afirmaciones hechas por todos Ellos.

 

Durante mi última visita aquí, alguien me dijo que Jesús es el más elevado, ya que había dicho: “Yo y mi Padre somos Uno.” “Eso es perfectamente correcto,” le contesté, “Pero si otros Maestros hubiesen dicho las mismas palabras, ¿Cómo las consideríais?” Y a continuación le cité lo que otros Maestros han dicho en sus propias lenguas y en sus respectivas épocas. Gurú Arjan dijo: “El Hijo y el Padre están teñidos del mismo color.” “El Padre y el Hijo se han entregado a los mismos asuntos.” El décimo Gurú de los Sikhs expresó: “Dios me ha dicho: Vé, yo te hago mi Hijo para guiar a la humanidad infantil.”

 

Muchos otros han hablado de la misma manera. Hablo de estas cosas para poner en claro que el Cristo existía incluso antes de entrar en el cuerpo sin mácula de la madre. Tenemos profunda reverencia por ese Poder de Cristo perpetuo, el cual existió antes de su nacimiento, que continúa después de él y para la institución del Hijo. Este poder se encuentra en cada corazón, y se revela en un polo humano en el que está manifestado el Poder, nos encuentra y nos da un contacto con Dios. Ningún hijo de hombre, ningún ser humano puede hacerlo. Solamente el Poder de Dios manifestado en un polo humano.

 

Estos polos humanos tienen la capacidad de liberar nuestras almas de la esclavitud de la mente y de las facultades exteriores y concedernos un contacto con el Poder de Dios. Así, tenemos la más grande reverencia para todos los polos humanos en los cuales el Poder de Cristo se manifiesta de tiempo en tiempo. Somos por lo tanto, muy afortunados de encontrarnos juntos en este día bendito de Navidad.

 

¿Cuál es el propósito de la celebración de estos nacimientos? Deberíamos comprender las enseñanzas de los Maestros, revivir esas enseñanzas y examinar hasta qué punto estamos observándolas. Benditos sean todos los Maestros. Estamos orgullosos de ellos. Pero el asunto es: ¿Están orgullosos de nosotros? La verdadera celebración del nacimiento de un gran hombre es comprender sus enseñanzas y practicarlas.

 


II

 

Jesús dijo: “Porque yo vivo, viviréis también vosotros.” Jesús era capaz de conceder la vida eterna. En las Escrituras encontraréis que se expresaba de sí mismo como: “Yo soy el Pan de Vida.” ...“Este es el Pan que ha bajado del Cielo.”.. “Si cualquiera comiese de este Pan vivirá para siempre.” Dios es Luz, Dios es Vida, Dios es Amor. ¿Qué era pues el Pan de Vida que daba?

 

En otra ocasión, Jesús fue a un pozo para tomar un sorbo de agua. Le solicitó a la samaritana que estaba llevando un cántaro sobre su cabeza. A causa de un complejo de inferioridad, ella replicó: “Tu pueblo no tiene trato con nosotros, ¿por qué me pides agua?” Jesús replicó: “Si supieses quién te está pidiendo agua, tú la hubieses pedido, y yo te habría dado el agua viviente de vida. Esa agua que tú llevas calma la sed durante algún tiempo y luego volverá. Mas el que bebiere de esta agua de vida que yo le daré, no tendrá sed jamás.”

 

Profundicemos un poco más en el asunto. ¿Quién era Cristo? (Bendito es todo polo humano en el que Cristo se manifiesta.) Se portaba como un hombre, se portaba como un Dios. Se comportaba como un hombre común y (en ello estribaba su grandeza). En su gracia, se comportaba de ambos maneras, como hombre y como Dios; y San Juan describe a Jesús como “El Verbo (Palabra) hecho carne que habitó entre nosotros.”

 

¿Qué es el Verbo? Se lo define como la Palabra que ha hecho todos los cielos. San Juan dijo: “Al comienzo era el Verbo y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios.” - Esta es la causa de la creación. En los salmos encontramos: “Tu palabra está asentada en el cielo.” A esto Jesús se refería al hablar del Pan de la Vida que ha venido del cielo.

 

¿Qué era esa Palabra o Verbo? y ¿Qué es esa manifestación exterior de la Palabra, la cual estaba personificada y hecha carne en el polo humano de Jesús? El salmista dijo: “La Palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino.” Jesús lo expresó diciendo: “Yo soy la Luz del Mundo.” ¿Comprendéis ahora su grandeza? Era el Poder de Dios manifestado en un polo humano, y tenía gran respeto por ese polo humano en el cual Él estaba manifestado. Pero Jesús siempre hacía una diferencia entre el hijo del hombre el Dios-Padre presente en Él. Esta no es una distinción peculiar en el caso de Jesús, sino que todos los demás Maestros, Gurú Nanak, Kabir y muchos otros expusieron la misma verdad en sus propias lenguas.

 

A causa de que no somos familiares con las enseñanzas de otros Maestros, pensamos tal vez que las enseñanzas de Jesús son la única verdad. La verdad, sin embargo, es una sola. La verdad está vestida de luz. La verdad es armonía..la música de todas las armonías. Todos los Maestros que vinieron en el pasado se refirieron a ella. Las Escrituras de los Sikhs contienen las mismas afirmaciones: “La Palabra se hizo carne y habitó con nosotros” que os he citado anteriormente. Dicen que la palabra se personificó en forma humana, la cual guió a las almas encarnadas y les dió un contacto para regresar a Dios. Tengo gran respeto por todos los polos humanos en los cuales el Poder Crístico habita de tiempo en tiempo.

 

 

III

 

Encontraréis que las enseñanzas de los Maestros son perfectamente específicas. Enseñan en primer lugar que la meta más elevada en la vida del hombre es Dios; y el mundo ocupa solamente el segundo lugar. Nosotros, sin embargo, ponemos al mundo primero y a Dios después, y solamente tenemos fé en Dios en tanto obtenemos de Él cosas mundanas, si alguna vez, por una razón u otra, no recibimos de Él esas cosas, nuestra fé desaparece.

 

Jesús dijo: “A menos que un hombre sea nacido de nuevo, no puede entrar en el Reino de Dios... El Reino de Dios no viene advertencia, el Reino de Dios se encuentra dentro de Vosotros.” Al hablar de advertencia, se refiere a los medios que están relacionadas con las facultades exteriores. Dios no reside en templos hechos por el hombre, sino en el templo hecho por Dios, que es el cuerpo humano. Desde dentro de ese templo de su cuerpo humano, Jesús dijo: “Dado que yo vivo, viviréis también vosotros.” No se refería a la forma externa que es el hijo del hombre, el cuerpo perceptible, sino al ser interior que daba luz y que se encontraba en camino de regreso a Dios a través del amor.

 

Dios hizo al hombre a Su imagen y semejanza. Dios es toda Conciencia y Luz, y nosotros somos también hijos de la Luz. Somos entidades conscientes, rodeadas de mente y materia y mantenidos en el cuerpo por el Poder de Dios que nos controla. Mientras ese Poder está en el cuerpo, funcionamos dentro de él. Cuando ese Poder se retira, tenemos que dejarlo. En igual forma ese Poder está controlando y sustentando a todo el Universo, y cuando se retira, se producen las disoluciones parciales y las grandes disoluciones.

 

Hay un Creador de este Universo, no se produjo así como así y por sí mismo. Pero el Creador en sí, es incambiable, permanente e inmutable, y el mundo creado por Él, dado que consiste de materia, cambia y no es permanente.

 

Yo diría que la mejor manera de celebrar el día de Navidad, es celebrar diariamente las vidas de estos grandes personajes iluminados, en cada momento de nuestra vida. Deberíamos llegar a ver a este Poder de Cristo dentro de nosotros. Se encuentra dentro de cada uno de nosotros y debe desarrollarse por medio de la ayuda de cada persona en la cual Él se manifiesta no importa el nombre que le deis.

 

Jesús enseñó que el Reino de Dios podía obtenerse solamente entrando dentro del cuerpo humano, o sea en el verdadero Templo de Dios. (Dios es el Poder controlador que nos sustenta en el cuerpo.) El significado de estas enseñanzas es que mientras estamos en el cuerpo, nos identificamos con éste y con las cosas externas, y como consecuencia nos olvidamos de nuestro ser interior cayendo en la gran ilusión. ¿Cómo podemos liberarnos de esta ilusión?

 

La atención, o sea la expresión externa de nuestra alma, se dispersa por el mundo a través de nuestras facultades externas. Primeramente, tenemos que concentrar la atención adentro, y luego elevarnos por sobre la conciencia del cuerpo, por encima de los sentidos. Solamente entonces podemos liberarnos del gran engaño de creer que somos el cuerpo. Solamente entonces podemos salir de nuestra ignorancia y conocer que un Poder Superior nos mantiene en el cuerpo.

 

¿Qúe es lo que sucede en el momento de la muerte? La vida se retira desde los pies hasta un punto situado detrás de los ojos, y entonces se produce la obscuridad. Mientras vivís, podéis aprender a elevaros por sobre los sentidos, a retirarnos del exterior a ese punto detrás de los ojos, que es el asiento del alma en el cuerpo, y lograr abrir vuestro ojo interno. Podéis ver la luz de Dios personificada que se llama Poder de Cristo, Poder del Gurú o Poder del Maestro.

 

Jesús dijo a Nicodemo: “A menos que un hombre sea nacido de nuevo, no podrá ver el Reino de Dios.” Nicodemo dijo entonces: “Señor, soy un hombre viejo, ¿cómo puedo entrar en el vientre de mi madre y ser renacido?” Jesús replicó: “La carne nace de la carne, y el Espíritu nace del Espiritú.”

 

Nuestro primer nacimiento es en el cuerpo humano, el segundo nacimiento es el renacer en el más allá, cuando aprendemos a morir mientras vivimos. Es el nacimiento en Cristo, nacimiento en el Poder del Gurú o nacimiento en el Poder de Dios. Debéis vivir y morir en el Poder de Dios. Debéis nacer en Cristo. El exhibir las diferentes características externas de ciertas escuelas de pensamiento, o llevar a cabo ciertos ritos o rituales, no os hace nacer en Cristo. Tales prácticas o creencias pueden ser una preparación del terreno para el nacimiento en Cristo. Pero ese nacimiento sólo puede llevarse a cabo cargando diariamente nuestra cruz. El cuerpo humano es la cruz.

 

Me sentí muy feliz al leer en los diarios, que el Papa está realizando un peregrinaje a Jerusalén. Sabemos que Jerusalén es un lugar de peregrinaje para todos los cristianos. Leí que el Papa irá a Jerusalén, que cargará una cruz de madera y que recorrerá el mismo camino que un día recorrió Jesús. Estas cosas sirven para recordarnos a las grandes personalidades que vinieron al mundo para guiarnos. Solamente a causa de que el profeta Mahoma nació en la Meca, cada mahometano ansíe realizar su peregrinaje a ella. De la misma manera tenemos gran respeto por todos los sitios que vieron nacer a todos los demás Maestros, como un recordatorio de sus venidas. Inclinamos nuestras cabezas con respeto ante ellos, y tratamos de aprender las lecciones enseñadas por estos Maestros. Es una gran desgracia que estos tributos se convirtiesen posteriormente en funciones sociales estereotipos y convencionales, que olvidásemos que la verdadera manera de celebrar la vida de cualquier gran hombre, es entender lo que ha enseñado, extraer de ello una lección y tratar de ponerlo en práctica.

 

Jesús dijo claramente que ningún hombre conoce al Padre, excepto el Hijo y aquel a quien el Hijo le revela. Ese Hijo es la Luz de Dios, la cual es eterna. La institución del Hijo continúa. La suma de todo lo que tengo que transmitir es que Cristo vivió en el cuerpo humano de Jesús - el polo humano en que Él se manifestó. Él reside en cada corazón. Sin embargo, no se puede realizarLo por meros sentimientos, emociones, conclusiones o esfuerzos intelectuales. Se trata de ver a Dios, de ver quien es Dios. Jesús dijo: “Yo soy la Luz del Mundo.” ¿Podéis ver esa Luz? Jesús dijo: “Si tu ojo fuera uno, tu cuerpo estaría lleno de luz.”

 

¿Cómo los ojos pueden ser uno? Esta es una pregunta práctica que debe ser contestada en forma práctica. Esto ocurre cuando el ojo interno que se encuentra dentro de cada hombre está abierto. Incluso un hombre ciego, sin ojos para ver el mundo físico, tiene ese ojo, pero se encuentra cerrado. Sólo podemos ver al Poder de Dios en acción (es decir la Luz llamada Cristo) cuando cerramos las puertas del templo de nuestro cuerpo y nuestro ojo se hace uno. Nuestra atención se ha difundido por el mundo exterior a través de las puertas corpóreas de nuestros ojos, la nariz, los oídos, la boca, los órganos excretorios y los genitales y se ha identificado con ellos. Tenemos que retirar nuestra atención de lo externo, entrar en el laboratorio del cuerpo humano que es el verdadero templo de Dios y elevarnos hasta ese punto detrás de los ojos que es el asiento del alma en el cuerpo. Allí se encuentra la décima puerta en donde los ojos se hacen uno, y en donde encontramos la Luz de Dios. Allí vemos a Cristo en expresión.

 

Esto es un ejemplo de lo que yo entiendo por verdadera celebración, es decir, comprender la personalidad del Maestro y sus enseñanzas y ponerlas en práctica.

 

Jesús dijo que debemos obtener el Pan y el Agua de la Vida. Este Pan y este Agua de Vida se encuentra en el verdadero contacto con el Poder de Dios en expresión, de Luz y de “Música de las esferas.” En cualquier polo humano en el que el Poder de Dios se manifieste, ese Poder manifestado tiene la capacidad de elevar nuestras almas atadas a la mente y a las facultades exteriores e identificadas con ellas, de abrir el ojo interno para ver la luz de Dios y de abrir el oído interno para oír la Voz de Dios. Este es el significado de entrar en contacto con el Poder de Dios en expresión, en forma de Luz y del Principio del Sonido; ese es el verdadero Pan y la verdadera Agua de Vida. Así, cualquier polo humano en el que el Poder de Dios se haya manifestado a Sí mismo, puede ponernos en contacto con el Pan y el Agua de Vida.

 

A esto se refiere Gurú Nanak y otros Maestros diciéndo que es una gran fortuna tener el cuerpo humano y que el propósito de tenerlo es obtener el Pan y el Agua de Vida, el verdadero elixir de la vida eterna. Porque cualquier persona que beba de ella, no morirá jamás.

 

Permaneced en cualquier religión a la que pertenezcáis, pero para obtener el Pan y Agua de Vida, id a un Maestro que es el polo humano del Poder de Dios o Poder de Cristo. Porque ningún hijo de hombre puede daros esa vida eterna. La grandeza del Maestro no consiste en aconsejaros o indicaros cómo decir oraciones o cómo llevar a cabo ciertos ritos o rituales - cualquier persona puede hacer eso con un poquito de práctica - sino en proporcionaros una experiencia durante la cual vuestra alma es retirada primeramente de lo externo y luego elevada por sobre los sentidos. Vuestro ojo interno se abre y podéis oír la Voz de Dios. Vosotros mismos podéis entonces atestiguar que es así.

 

A través del estudio paralelo de las religiones, encontraréis que esta misma verdad ha sido impartida por prácticamente todos los Maestros, en sus propias lenguas, naturalmente. En la literatura cristiana encontraréis que San Pablo dice: “Yo muero diariamente.” Otros Maestros dicen: “Aprended a morir cien veces al día.” Esta muerte es retirar el alma del cuerpo físico y elevarse por sobre él hasta el más allá, es decir hasta el Reino de Dios, en el cual renacéis. “No os asombréis que os diga que tenéis que nacer de nuevo.”

 

Estas son las enseñanzas dadas de tiempo en tiempo por todos los Maestros. Sin embargo, la dificultad consiste en que nuestras almas se encuentran bajo el dominio de las facultades externas. Nos hemos abandonado a nosotros mismos, a los placeres del mundo externo, en forma tan completa, que nos hemos identificado con esas facultades externas y permanecemos despiertos en lo externo, pero dormimos en lo interno. Debéis saber que es el Poder de Dios que nos está manteniendo en el cuerpo; así, si queréis encontrar ese Poder, tenéis que invertiros y retiraros hasta ese punto situado detrás de los ojos y contemplar la oscuridad que se extiende ante vosotros. Cuando seáis capaces de ver en esta oscuridad, seréis también capaces de ver al Poder de Dios en todas partes.

 

Aquí es donde encontramos a Cristo que habita en nosotros. Lo primero es entrar en el laboratorio del cuerpo humano, el verdadero templo de Dios. Luego, elevarse por sobre él, hasta dejar atrás todo lo demás y entrar en el Reino de Dios. “Hay tantas habitaciones en la casa de nuestro Padre.” El macrocosmos se encuentra en el microcosmos del cuerpo humano y consta de los planos físico, astral, causal y supercausal; y más allá de estos, se encuentran los planos puramente espirituales, o sea la verdadera morada de nuestro Padre.

 

El primer paso empieza entonces cuando uno se eleva y vuelve a nacer más allá de la cortina de hierro que es el cuerpo físico. Si una persona puede elevarse por sí misma, bueno, pero si no.... tomad en cuenta que incluso en lo que se refiere a asuntos externos se necesita la ayuda de un experto y cuanto más se necesita la ayuda de una persona competente cuando se trata de asuntos donde han dejado de funcionar donde las filosofías del mundo y las facultades exteriores. ¿No creéis que necesitáis allí la ayuda de alguién? Eso es algo que debéis decidir por vosotros mismos.

 

En la terminología verdadera de los Santos o Maestros, un hombre ciego no es una persona que no tiene ojos sino una persona cuyo ojo interno está cerrado. Perdonadme que os diga esto, pero cada uno que no ve la Luz de Dios está ciego. Cuando acuden a un Maestro y éste les concede la experiencia abriéndoles el ojo interno, logran ver la Luz de Dios. Cuando regresan son hombres con el ojo interno abierto. De la misma manera, el hombre está sordo antes de acudir al Maestro. Cuando el Maestro lo permite meditar, empieza a escuchar la música de las esferas logrando así a ser consciente.

 

Estos son los dones de Dios. La grandeza del Maestro consiste en su capacidad de concedernos el Pan y el Agua de Vida y para ayudarnos a renacer, y abrir el ojo interno a la Luz de Dios y el oído interno a la Voz de Dios.

 

No ha habido nunca muchas personalidades semejantes pero el mundo nunca carece de ellas. Todos los hombres son hijos de estos Maestros. El mismo Poder de Dios o Poder de Cristo ha obrado desde el principio del mundo y continúa obrando para aquellos hijos que sienten hambre y sed de la verdad. Cuando esta hambre y sed se desarrollan en una persona, Dios que reside en todos los corazones hace los arreglos necesarios para conducirlos al punto en que recibirán la ayuda necesaria para entrar en contacto con su propio ser. ¿Puede cada hijo de hombre hacer esto? No. Solamente el Dios manifestado en Él tiene este poder. Tal persona se llama un Maestro. “Benditos aquellos que pueden ver cosas que los antiguos profetas y hombres de rectitud no pudieron oir.” Estas referencias a las Escrituras nos hacen ver que nuestros oídos están cerrados, que nuestros ojos están cerrados y que a menos que los sellos sean rotos, no podemos oír la Voz ni ver la Luz de Dios.

 

Gurú Nanak, el primer Maestro de los sikh fue preguntado: “Dios reside en cada corazón pero, ¿quién lo puede ver?” y contestó: “Esos ojos que pueden ver la Luz de Dios son diferentes y son otros que los ojos de carne.”

 

Otro santo, Shamas Tabrez, dijo: “Tenemos que ser capaces de ver a Dios con nuestros propios ojos y tenemos que ser capaces de oír la Voz de Dios con nuestros propios oídos.”

 

Todos los Maestros han definido un Maestro como una persona que puede hacer audible para vosotros la música de las esferas, revelar la Luz de Dios y remover el velo de la oscuridad para que vosotros veráis cuando cerréis los ojos. Esta persona se llama un Maestro.

 


IV

 

Todos los Maestros ordenan una vida de castidad y de control sobre los sentidos exteriores necesaria para que podamos seguir Sus enseñanzas. En el Sermón de la Montaña Jesús dijo: “Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios.”

 

Todos los demás Maestros, o los que se han realizado a sí mismos, han dicho lo mismo; pues Dios es uno y la verdad es una. Si hay diferencias entre nosotros, estas las han hecho los hombres que no tienen una experiencia personal de la verdad. Cristo y otros Maestros lamentaron que aunque Ellos podían ver y podían dar testimonio de ello, la gente, sin embargo, no les creía. Los Maestros ven y no sólo hablan sino que son competentes de darnos una verdadera experiencia específica.

 

Es necesario llevar una vida pura. Ustedes encontrarán que la castidad significa vida, mientras la sexualidad conduce a la muerte. Este cuerpo nace de semilla que se descompone y nosotros nacemos en el más allá por medio de semilla incorruptible. Deberíamos de examinar esas referencias de las escrituras para reconocer la verdad. El cuerpo humano es el más elevado de toda la creación, y benditos somos los que tenemos el cuerpo humano. El más alto fin para nosotros es el reconocimiento de Dios. Dios reside en nosotros; no hay nada que tengamos que añadir desde el exterior.

 

Las diferentes escrituras existentes contienen relatos acertados sobre las experiencias de los Maestros; sin embargo, nosotros necesitamos alguien que haya tenido estas experiencias y que sea competente para darnos las mismas experiencias: de probar el Pan y beber el Agua de la Vida para que vivan en nosotros. Gurú Nanak dijo: “No os engañéis teniéndo una u otra religión. Debéis seguir las enseñanzas observando su sentido original.”

 

Todas las enseñanzas religiosas están basadas en las experiencias espirituales de los Maestros que vinieron de tiempo en tiempo y el valor intrínseco y el entendimiento correcto de estas enseñanzas se pueden obtener únicamente de las personas que hayan tenido las mismas experiencias. Tenemos gran respeto por todos los Maestros que vinieron en el pasado y por sus escrituras, pues tienen el valor de toneladas de oro y esmeraldas; pero necesitamos a una persona que conozca el camino y que pueda abrir nuestro ojo interior para ver la Luz de Dios.

 

La vida de Jesús y de todos los demás Maestros, son ejemplos de hombres que pusieron a Dios ante todo. El Reino de Dios se encuentra dentro de vosotros. Pero no podéis obtenerlo por mera observación. Solamente podéis alcanzarlo aprendiendo a morir mientras vivís, porque no se puede entrar en el Reino, hasta que no se renazca de nuevo. El primer nacimiento es en el cuerpo humano, el segundo en el más allá.... Los Maestros tuvieron la competencia necesaria para conceder una experiencia de cómo elevarse por sobre la conciencia del cuerpo y enseñaron el sentido del mantra con el cual se puede elevar por sobre los cuerpos físico, astral y causal, para ver al Hijo de la Luz - la Luz del Sol - que ya arde dentro de vosotros.

 

Como he dicho anteriormente, la pureza es un escalón para llegar a Él y lo es también el amor a Dios. El amor mal entendido, llamado apego, es la causa de que estemos en el cuerpo y el de nuestras repetidas reencarnaciones. Vamos a donde somos atraídos, porque esta es la naturaleza del apego. El verdadero amor, llamado caridad, se encuentra ya arraigado en vuestro corazón y al dirigirse a Dios se convierte en la verdadera manera de amar. Dios es amor, nuestra alma es amor personificado y sólo a través del amor se puede regresar a Dios. Todos los Maestros dicen: “Ama a Dios con todo tu corazón, con toda tu fuerza, ama a tu prójimo y ama a la creación.” Podemos volar a los cielos en alas de amor, pero sólo cuando llevamos una vida pura. De Cristo se dice que nació en castidad, sin pecado. De la misma manera, los Maestros en el Este han sido la castidad y la pureza personificada.

 

La vida matrimonial no es un obstáculo para la espiritualidad siempre que se la lleve conforme a las Escrituras. Significa tomar un compañero que nos acompañe durante nuestra vida en los buenos y en los malos tiempos. El marido y la mujer deben ayudarse mutuamente en la tarea de conocer a Dios y de alcanzar el objetivo más alto de la vida del hombre. Puede ser un deber tener hijos pero tenemos que tomar en cuenta que esto no constituye el cien por ciento de nuestros deberes. Las escrituras dicen que el marido debe amar a su mujer como Cristo amó a la iglesia.

 

En las vidas de todos los Maestros encontramos dos cosas: Tienen contacto con Dios y son el portavoz de Dios. Hablan como inspirados por Dios más bien que desde el nivel intelectual, de las emociones o de los sentimientos. Ellos ven, dicen y os piden realizar también. Dicen: “Estáos quietos, física e intelectualmente, y sabed que sois Dios.” Tenemos gran respeto por todos los Maestros, todos los hijos del hombre o polos humanos en los cuales operó y sigue operando ese Poder del Gurú o Poder de Cristo para guiar a la humanidad infantil. Somos benditos.

 

Os deseo una feliz Navidad, pero en la forma que os he indicado consiste la verdadera celebración del día de Navidad. Tenemos que entender quiénes fueron los Maestros, y tenemos que entender sus enseñanzas, cómo se puede entender a morir, cómo abrir el ojo interno y ver la Luz de Dios. Cristo fue la Luz y fue el Sendero. He tenido gran placer en presentaros en esta noche de Navidad las verdades que he llegado a conocer por experiencia propia y por el estudio comparativo de las religiones. Como os he dicho anteriormente, permaneced en cualquier religión que os plazca. A menos que os sentéis a los pies de algún polo humano en el cual esté manifestado el Poder de Dios, el propósito de seguir a una o varias escuelas de pensamiento no habrá servido de nada porque lo que queréis es ver a Dios.

 

Los Maestros no destruyen ninguna religión ni fundan nuevas religiones. Cuando vienen, vienen para todo el mundo. Tratan a todos los hombres de la misma manera, no hacen diferencia alguna y quieren que resolvamos el misterio del cuerpo humano. El hombre es grande. Vive en este cuerpo dentro del cual es controlado por Dios. En el microcosmo del cuerpo se encuentra el macrocosmo. Sabemos tanto sobre el mundo externo, pero por falta de personas que tengan experiencia práctica sabemos poco o nada sobre nosotros mismos y nada sobre el gran don, es decir, el cuerpo humano que hemos recibido y que representa la oportunidad dorada.

 

Sois benditos. Permaneced en cualquier religión a la que pertenezcáis, no hay ninguna necesidad de cambiarla pero practicadla. Ser fiel a la propia religión significa - según mi mejor conocimiento de las Escrituras, sentarse a los pies de una persona que conoce el sendero.
 

 

(Discurso pronunciado por Sant Kirpal Singh el 25 de diciembre de 1963

en la iglesia St. James Episcopal, Houston/ Texas)